La Pasión En Expresión

La pasión  en  expresión comienza desde el vacío.

El espacio lo sentía quieto y  al mismo tiempo podía percibirse un deseo de movimiento. Todo iba lento, excesivamente lento para ese Ser deseoso de que algo nuevo apareciera, deseoso de tomar parte en una nueva experiencia.

Tan sólo eso sirvió para ponerlo todo en ese anhelado movimiento. Las energías empezaban a expandirse en múltiples colores, en múltiples radiaciones. Algunas no habían sido vistas antes. Al menos ese Ser así lo sentía. Continuaba el juego de expansión y poco a poco se iban ordenando, si puede decirse orden, entorno a la conciencia que anhelaba la experiencia.

Lo que había comenzado como una gran expansión poco a poco iba dando paso a un movimiento mucho más lento, empezaba la densificación.

Los azules tornasolados iban acercándose a algunos seres que también estaban deseando que algo se moviera en sus vidas, deseando salir de aquella especie de jaula invisible en la que sentían que estaban viviendo sus rutinarias y frustrantes vidas. No era porque sí que los azules tornasolados se acercaban a ellos, digamos que estaban entrando en su resonancia energética, en esa que ellos, los seres estaban deseando ver aparecer en sus vidas a través de los cambios anhelados.

Así, poco a poco, sin ser conscientes de cómo ocurría, vieron que en su horizonte aparecía la posibilidad a través de un taller de respiración.

Dudaban. Parecía uno más entre todos los que se ofrecían por todos sitios y al mismo tiempo, algo parecía diferente. Qué, no lo podían determinar y sin embargo, algo les llamaba la atención sobre ese taller. Cada uno de esos seres sintonizaba con los azules tornasolados de formas diferentes y en momentos diferentes.

Algunos a pesar de sentir la resonancia, la rechazaban. Sentían miedo, habían fracasado tantas veces que no querían volver a sentir la frustración tan intensa que aparece cuando uno cree ciegamente que hay una puerta abierta y en realidad no lo está, o simplemente no es la adecuada. Los que menos parecían estar dispuestos a probar, no sin cierta reserva y a la defensiva por si acaso.

Los azules tornasolados seguían ahí, resonando, expandiéndose y entrando en la vida de quienes estaban un poco predispuestos, mínimamente predispuestos a abrirse a la experiencia, a pasar por un nuevo cambio, uno importante en sus vidas.

Y así surgió el taller de respiraciones que Cati había elegido crear para compartir, con los que estuvieran abiertos a ello, su propia historia, la vivida y la sentida en este proceso de Realización. Ella quería decir a todos, “Sí se puede. Yo lo he hecho. Vosotros también podéis. Yo os puedo mostrar mi Camino, vosotros podéis descubrir el vuestro. Y podemos compartir parte de ese camino. Yo os apoyo en lo que pueda pero recordando que no lo caminaré por vosotros, no lo haré por vosotros. Cada uno debe hacerlo por si mismo. Y es maravilloso. Vale la pena!!”

Clara Freire (Cati)

 

 

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