El Pasado regresa.

El Pasado Regresa

“Todo lo que sale a la superficie es para que, dando un paso atrás, lo liberes en lugar de luchar contra ello. Observa las creencias que has usado para crear esa experiencia y libéralas, sin esfuerzo, sólo permite.”

Clara Freire (Cati)

Sobre La Amistad

La Amistad no depende del tiempo ni el espacio que se dedica a la otra persona. La Amistad es honrar al otro más allá precisamente del tiempo y espacio, tanto si tardamos en coincidir horas o días, meses o años, o quizás vidas.

Se basa en el amor, en el respeto y  reconocimiento propio y  del otro. No hay fingimiento ni expectativas, ni roles que asumir, sólo es permitir que las energías fluyan, bailen y dancen en todo momento compartido, honrando ese movimiento. No hay un agarre, más bien es todo lo contrario, suelta para que la libertad predomine en esa relación elegida. Agradece el espacio que se ofrece para compartir, y suéltalo al mismo tiempo.

Cada uno cuida de su propio espacio de creación, de su propio “jardín”.  Es una invitación libre a compartir ese espacio de cada uno con el otro, desde el respeto y el cariño. Así crecen ambos, ambos apoyándose en este caminar, en este descubrimiento de quien somos.

¿Crecen malas hierbas? Recuerda, es una relación libre, no pertenece en propiedad, no ata. Y no asumas responsabilidades que no te pertenecen, cada uno cuida de su propio espacio como sabe y puede en cada momento.  Recuerda también que todo está en movimiento, cada uno requiere de sus propios tiempos y a veces puedes sentir mucha cercanía , otras veces parece que se ha evaporado todo. Sólo honra esos movimientos.

El banco junto al mar

El banco junto al mar

¡¡Cuánto me gustaría estar ahora en el banco junto al mar, disfrutando de los sonidos y de los olores!!

Era un día gris en la realidad anímica de la muchacha. “No apetece mucho estar al aire libre”, dudó. Pero estaba un poco cansada de estar entre cuatro paredes y deseaba sentirse libre de nuevo. El peso de la semana era aún notable y visible en su cuerpo físico, y también en su ánimo. Pensó que, a pesar de que aquel aire tan ruidoso  la invitaba a quedarse en casa, prefería  pasear junto al mar, su amigo el mar, a quien tanto adora y, al mismo tiempo, respeta.

En estos días desapacibles, el mar suele estar un poco alterado y poco amigable. Parece que, con cada ola que se acerca, quiera escupir toda su rabia, quiera maldecir a quien ose acercarse.

Y allí estaba ella, sentada en un banco en un sitio bien aireado, especialmente en días ventosos como hoy, ya que no queda protegido por nada, sólo el banco observando el mar. Bueno hoy, ella y el banco observando el mar. Ese mar hipnótico, bravío, amenazador, y al mismo tiempo, tan entrañable.

Era un día desapacible sí, pero un día apropiado para estar a solas en ese lugar, entrando en sintonía con esa danza interminable de las olas rompiendo salvajemente contra las rocas del acantilado. Continuar leyendo “El banco junto al mar”